Torremolinos fue el primer gran destino del turismo de masas en España. Cuando en los años 60 los primeros vuelos charter empezaron a traer turistas del norte de Europa a la Costa del Sol, Torremolinos fue la puerta de entrada de millones de viajeros que descubrían el Mediterráneo por primera vez. Seis décadas después, el municipio conserva lo esencial: 7 kilómetros de playas de calidad, cuatro Banderas Azules, el paseo de La Carihuela con sus chiringuitos históricos y una energía vital que funciona todo el año.
Las playas de Torremolinos tienen arena oscura de grano fino, oleaje moderado y una infraestructura de servicios de primer nivel. La Carihuela es la más gastronómica —con una tradición de espetos y pescado frito que es referencia en toda la provincia— y El Bajondillo la más animada y joven. Los Álamos es la más extensa y abierta.
El municipio está a 14 kilómetros de Málaga capital y comunicado por tren de cercanías (Renfe C-1), lo que lo convierte en uno de los destinos de playa más accesibles de la Costa del Sol sin necesidad de coche.

