Málaga capital tiene algo que muy pocas ciudades de España pueden presumir: 14 kilómetros de playa urbana de calidad excepcional a un paso del centro histórico. Desde La Malagueta, a diez minutos a pie de la catedral, hasta las playas del barrio de El Palo en el extremo este, el frente litoral de Málaga suma 16 arenales con siete Banderas Azules en 2026 y una oferta gastronómica playera que es, en sí misma, uno de los grandes atractivos de la ciudad.
Porque en Málaga, la playa no se entiende sin el espeto. Las sardinas a la brasa en las cañas clavadas en la arena de Pedregalejo y El Palo, el boquerón frito y la fritura variada de los chiringuitos del paseo: la cocina de playa malagueña es una experiencia gastronómica con siglos de historia.
El paseo marítimo que une las playas del este de Málaga es uno de los mejores de España: continuo, bien mantenido y jalonado de chiringuitos, restaurantes y terrazas que funcionan doce meses al año. Recorrerlo en bici desde La Malagueta hasta El Palo es uno de los planes más disfrutables de la ciudad.

