Estepona se ha ganado el apodo de «el jardín de la Costa del Sol» por la profusión de flores, plantas y murales artísticos que decoran sus calles y su casco histórico. Esa misma sensibilidad estética se refleja en el cuidado de sus playas: 21 kilómetros de litoral bien mantenido que van desde la bahía tranquila de la playa del Cristo, junto al puerto, hasta los tres kilómetros naturales del Saladillo con su torre almenara del siglo XVI.
El turismo en Estepona tiene un perfil más residencial y familiar que el de Marbella o Torremolinos, con una importante comunidad de residentes europeos que han elegido este municipio como lugar de vida permanente. Las playas reflejan ese carácter: bien equipadas, limpias y tranquilas, sin la masificación del turismo de masas.
La playa del Cristo, con su bahía protegida de aguas especialmente tranquilas, es la favorita del municipio para el baño familiar. El Saladillo ofrece el lado más natural y menos concurrido del litoral esteponero, con dunas y vegetación litoral como protagonistas.
